La Paz en pocas palabras
Situada a 3650 metros de altitud, La Paz ostenta el título de capital más alta del mundo. Esta particularidad geográfica es solo un detalle dentro de la inmensidad de esta ciudad, que constituye el corazón histórico y cultural de Bolivia. Una visita a La Paz es obligatoria para cualquier viajero que desee conocer el país en profundidad.
Una curiosidad a los pies de los Andes
La Paz es una ciudad que impresiona, asentada sobre un cañón y rodeada por majestuosas cumbres andinas. Las nieves perpetuas brillan en las cimas que superan los 6000 metros, entre las que destaca el monte Illimani, auténtico emblema de la ciudad. Para hacerse una idea de la magnitud de esta urbe, conviene utilizar el teleférico. Por el precio de un billete sencillo, unos 3 BOB (0,40 EUR aprox.), sobrevolarás la cuenca urbana mientras contemplas la cordillera como telón de fondo. Si buscas algo más de calma, dirígete al Mirador Kili Kili, al este del centro. Este punto ofrece una panorámica completa de La Paz y, al atardecer, la luz que rebota en los glaciares tiñe el paisaje de colores intensos. Es el momento perfecto para descender después y sumergirse en la vida cotidiana de los paceños.
Una ciudad intensa y llena de contrastes
La Paz puede desconcertar al principio por su ritmo caótico, ruidoso y acelerado. Tendrás que abrirte paso entre los innumerables vendedores ambulantes y el gentío que llena cada esquina. Para un primer contacto con la cultura indígena, acércate al Mercado de las Brujas, donde encontrarás los elementos necesarios para los rituales de los Aymaras, la etnia mayoritaria del país, como los fetos de llama, considerados amuletos que se ofrecen a la Madre Tierra Pachamama. También sugerimos visitar el Mercado Rodriguez, mucho más tradicional, donde se venden productos locales. Es un lugar excelente para probar la gastronomía de la zona en alguno de sus numerosos puestos.
Es indispensable pasar por la Plaza San Francisco, el núcleo histórico de la ciudad, para admirar su iglesia; no dudes en entrar, ya que su interior ofrece una atmósfera envolvente cargada de dorados. Si buscas un aire más bohemio, dirígete a la Calle Jaén, un rincón colonial de calles estrechas flanqueadas por casas elegantes. No te pierdas sus cinco museos, que se pueden visitar con un billete combinado. Por último, para recuperar fuerzas lejos del bullicio del centro, la Plaza Murillo es el lugar ideal para tomar un helado o degustar unas salteñas (un tipo de empanada jugosa de carne o verduras horneada y a menudo picante).
¿Cuándo ir?
La Paz tiene un clima subtropical caracterizado por inviernos secos y veranos lluviosos. Recomendamos visitar la ciudad entre septiembre y diciembre para evitar las temperaturas más gélidas y la temporada de lluvias.
¿Cómo llegar?
Bolivia cuenta con una red de autobuses muy extensa que conecta La Paz con cualquier otra ciudad del país. También es posible llegar desde Perú, concretamente desde Puno, situada al otro lado del Lago Titicaca, a 250 kilómetros. Si viajas desde España, existen conexiones aéreas diarias con la capital boliviana. Si viajas desde América Latina, consulta los requisitos de entrada para tu nacionalidad.
La Paz es una ciudad que sorprende desde el aterrizaje: realmente tienes la sensación de haber sido transportado a otro lugar.
La altitud se nota de inmediato, alrededor de 4000 metros, y la vista es atraída rápidamente por las montañas que rodean la ciudad.
La Paz es una gran metrópoli, viva, ruidosa, a veces intensa, pero llena de contrastes.
En ella todavía se descubren muchas personas vestidas con ropa tradicional, lo que aporta un encanto auténtico y único al conjunto. Una experiencia que te hace sentir en otro mundo.