Visitar la playa Santa Teresa
Santa Teresa es una pequeña localidad de Costa Rica, en la provincia de Puntarenas, situada a 150 km al oeste de San José, la capital del país. Este núcleo costero, integrado en la península de Nicoya, vive hoy marcado por el flujo constante de viajeros que recorren su litoral.
Historia
Como ocurre en muchos otros asentamientos costeros, Santa Teresa fue originalmente un pequeño pueblo de pescadores aislado. En aquella época, la población local subsistía gracias a la agricultura, la ganadería y una pesca artesanal. Con la mejora de las conexiones y el transporte, el turismo comenzó a llegar a las playas de la península de Nicoya. Actualmente, la pesca y la agricultura han cedido terreno ante las actividades vinculadas al sector servicios. El pueblo de Santa Teresa se articula principalmente en torno a una larga calle central donde se concentran hoteles, albergues, bares y restaurantes.
La playa
Uno de los mayores atractivos de esta playa es el bosque que la bordea, que se mantiene en un estado de conservación notable. Este entorno ofrece un paisaje alejado de las típicas playas masificadas. Además, la zona selvática alberga una fauna diversa, con presencia frecuente de monos aulladores y capuchinos.
Santa Teresa es un destino consolidado para los surfistas, ya que es un punto donde las condiciones para el surf son constantes. Se ha desarrollado una economía local especializada en esta práctica, por lo que en el pueblo es sencillo encontrar surf shops, servicios de alquiler y escuelas de surf.
Para quienes buscan otras actividades acuáticas, también es posible practicar buceo en unas aguas que cuentan con una gran variedad de peces tropicales.
Si prefieres mantenerte en seco, puedes asistir a clases de Pilates o Yoga directamente sobre la arena. También tienes la opción de relajarte en una de las tumbonas disponibles, ideales para descansar bajo el sol tras una jornada de actividad.
Al caer la tarde, el entorno invita a tomar algo y cenar en alguna de sus terrazas antes de regresar al alojamiento.
He visitado 3 playas en Costa Rica (Tamarindo, Santa Teresa y Montezuma) y creo que esta fue mi favorita. Es difícil elegir porque todas eran diferentes, pero cuando llegué a esta, prácticamente no había nadie, así que tenía la sensación de estar lejos de todo, ¡y me encantó!!! Al día siguiente había más surfistas, pero el ambiente sigue siendo muy tranquilo y natural. El pueblo de al lado es pequeñito, quizá por eso no hay demasiada acción por la zona, pero si buscas una playa para la calma y la relajación (o el surf), ¡es PERFECTA!