Visitar el Parque del Drakensberg
El sitio Maloti-Drakensberg agrupa varios parques, cada uno con una perspectiva distinta de los alrededores. Entre ellos, destacan el Royal Natal National Park y el Drakensberg National Park, ambos protegidos como sitios Ramsar. Este conjunto mixto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 30 de noviembre de 2000. Entre los atractivos principales de este lugar excepcional se encuentran cuevas que albergan la mayor concentración de pinturas rupestres (con una antigüedad de 4.000 años) del África subsahariana. Asimismo, es posible observar numerosas especies endémicas, algunas de ellas amenazadas, en su hábitat natural. Sus paisajes, tan atractivos como variados, terminan por cautivar a quienes los contemplan.
Una inmersión total en la naturaleza sudafricana
Los viajeros que buscan conectar con la vida salvaje no pueden ignorar el llamamiento del Parque del Drakensberg. Este destino es un referente para el senderismo y brinda a los caminantes la oportunidad de convivir con numerosos animales. Los visitantes pueden observar colonias de babuinos, elanes, y también criaturas más esquivas como el caracal, el chacal o incluso el leopardo. Como emblemas de Sudáfrica, los antílopes (como el redunca de montaña, el oribi o el duiker) también forman parte del paisaje y apenas parecen inmutarse ante la presencia humana. La existencia de más de 300 especies de aves convierte a esta zona montañosa en una parada obligatoria. Todo este desfile de fauna se desarrolla en un entorno idílico. Además de las vistas espectaculares y una fauna extraordinariamente diversa, es posible identificar cerca de 2500 plantas diferentes, de las cuales casi un 15 % son endémicas de este parque.
La mayor parte del Parque del Drakensberg se visita haciendo una ruta de senderismo de un día. No hay que tener vértigo, algunos se dieron la vuelta. Por mi parte, me encantó. Hay un tramo con pequeñas escaleras para darle más adrenalina, pero no es nada realmente difícil. Al igual que en Table Mountain en Ciudad del Cabo, da la sensación de que las montañas han sido recortadas con una sierra de lo precisas que son. ¡Y por la noche nuestro albergue ofrecía cervezas y jacuzzi!