La Iglesia de Stavropoleos en resumen
Situada en el casco antiguo de Bucarest, la Biserica Stavropoleos (Iglesia de Stavropoleos), el templo ortodoxo del monasterio del mismo nombre, es el principal atractivo del barrio de Lipscani. Este pequeño pero ornamentado monumento histórico destaca frente a la austeridad de las fachadas soviéticas de los alrededores. Fue construida en el siglo XVIII por un monje griego llamado Ioanichie Stratonikeas y representa un ejemplo destacado de la arquitectura del periodo fanariota, cuando los gobernantes provenían de Constantinopla. El nombre Stavropoleos deriva del griego Stravopolis, que significa la ciudad de la cruz.
Dedica tiempo a observar su fachada de estilo brancovano, llamado así por el rey de Valaquia que reinó entre 1689 y 1717. Este estilo se distingue por sus tejados en forma de casco, ventanas rematadas con arcos trilobulados y galerías sostenidas por columnas de piedra o madera.
Las pinturas y dorados de la iglesia crean elegantes arabescos florales que realzan los retratos de santos en medallones. El interior es igualmente detallado, con numerosas iconografías y una decoración suntuosa. Aunque es una estancia única, se distinguen tres espacios: el vestíbulo de entrada, el altar donde los sacerdotes ofician las misas y la nave central donde los fieles permanecen de pie. Los frescos de las paredes narran episodios de la vida de Cristo y diversos milagros. En la entrada, se pintaron en homenaje los retratos del rey de la época, Nicolae Mavrocordat, y de los donantes. A pesar de sus dimensiones reducidas, su decoración interior genera un ambiente sereno y casi íntimo. Su claustro contiguo, con un pequeño patio interior, lo convierte en un espacio tranquilo. Al caer la noche, la iluminación ofrece una perspectiva distinta de esta construcción.
Esta minúscula iglesia ortodoxa se sitúa justo al lado del monasterio del mismo nombre, y entre los dos se encuentra un magnífico patio pequeño bordeado de flores bonitas y plantas. (Los monjes ponían cantos religiosos cuando entré.) Y la fachada de la iglesia es sencillamente soberbia, adornada con arabescos, colorida y llena de detalles. El interior está cubierto de dorados. A veces se pueden observar ceremonias si tienes suerte. La iglesia se encuentra al final de una calle, menos transitada que las otras, tranquila y rodeada de árboles. Dicho esto, se reconoce fácilmente desde lejos! Creo que si solo tuvierais que visitar un monumento en Bucarest, sería este.
P-S: Para las mujeres, aseguraos de llevar ropa larga (pantalones, pantalones pirata a veces bastan, o faldas y vestidos largos) dentro de las iglesias y monasterios por respeto a las tradiciones. Si no tenéis, de todas formas podéis entrar en el patio y mirar desde fuera, es igual de bonito.