Visitar el Gran Buda de Leshan
El Gran Buda de Leshan es una estatua monumental tallada directamente en el acantilado del monte Lingyun, en la provincia de Sichuan. Esta obra maestra fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.
Historia
Fue en el año 713, durante la dinastía Tang, cuando el monje HǎiTōng tomó las riendas de la construcción de esta estatua colosal. La leyenda cuenta que su intención era apaciguar las aguas turbulentas y peligrosas del río que convergían en este punto. Según el relato popular, cuando el presupuesto del proyecto peligró, el monje se arrancó los ojos para demostrar su devoción, antes de retirarse a vivir como ermitaño en una cueva cercana.
Tras su muerte, la falta de financiación provocó que las obras se detuvieran por completo. Fue necesario esperar casi siete décadas hasta que un gobernador local decidió retomar y financiar el proyecto. Finalmente, la estatua se completó en el año 803, noventa años después del inicio de los trabajos.
La inmensa estatua
El Gran Buda de Leshan alcanza los 71 metros de altura y 28 metros de ancho. Solo su cabeza mide 14 metros de altura. A ambos lados de la figura principal se encuentran talladas estatuas de guerreros de 8 metros. En la colina, situada detrás del Gran Buda, se conservan varios pabellones antiguos a los que se puede acceder subiendo por una escalinata.
El paso del tiempo
Esta impresionante escultura sufre el desgaste propio de su antigüedad. Las inclemencias meteorológicas y la contaminación han causado daños significativos en la piedra. Aunque el gobierno local ha clausurado diversas fábricas y una central térmica de carbón en las inmediaciones para frenar el deterioro, el desafío de su conservación persiste.
Afortunadamente, el Banco Mundial concedió un préstamo destinado a financiar las tareas de restauración y mantenimiento necesarias para preservar la integridad de la estatua.
Como nota curiosa, la enorme cantidad de roca que fue retirada durante la excavación y arrojada al río alteró las corrientes, haciendo que las aguas fueran finalmente navegables, cumpliendo así el deseo original del monje.
Horarios
*Información sujeta a cambios
La visita a pie del Gran Buda merece mucho la pena, pero fui el 1 de septiembre, después de la vuelta al cole, y por tanto, con mucha suerte, había muy pocos turistas (comparado con lo habitual) y no tuve que esperar nada para bajar hasta los pies del Buda.
¡Muy impresionante!