Visitar el Museo arqueológico
En una Cerdeña bañada por el sol, la antigua provincia de Cagliari destaca tanto por sus playas como por un pasado intenso y fascinante. Al sureste, Villasimius es un pequeño pueblo pesquero que ilustra a la perfección esta doble faceta. Aquí la historia cuenta con milenios de antigüedad. Aunque el destino atrae a los amantes de un litoral espectacular, resulta ideal para los entusiastas de los vestigios y la arquitectura, gracias a los sitios legados por diversas dominaciones, desde la cartaginesa hasta la nurágica. El Museo arqueológico ofrece un recorrido muy completo por estas culturas desaparecidas, pero fundamentales para entender la isla.
Cerdeña, desde el neolítico
Cuatro salas componen el pequeño Museo arqueológico, un espacio íntimamente ligado al mar. La sala denominada del Territorio comienza en el periodo neolítico y presenta las civilizaciones sucesivas, nurágica, cartaginesa y finalmente romana, que poblaron Villasimius. Este recorrido conduce a la sala del Sanctuario de Cuccureddus, donde se exhiben los tesoros recuperados del yacimiento arqueológico fenicio y romano del mismo nombre. Hacia el 750 antes de nuestra era, el santuario de la diosa Astarté ocupaba este lugar, siendo reemplazado más tarde por un templo dedicado a Juno. Las excavaciones han revelado fragmentos de máscaras del siglo II, así como numerosos objetos cotidianos, monedas y herramientas. En la sala del Mar, el intenso comercio ligado al Mediterráneo queda patente a través de piezas como un pequeño modelo de navío cartaginés. Tras comprender la actividad sobre el agua, el visitante descubre lo que el mar guardó en sus profundidades: la sala del Naufragio expone los restos de una embarcación, incluyendo numerosas ánforas perfectamente conservadas. El museo no es muy grande, pero resulta muy completo, con proyecciones de documentales que complementan las exposiciones. Es una forma realmente interesante de acercarse a Cerdeña y su apasionante historia.
Entre dos días de playa tomando el sol, sería una pena no aprovechar tu estancia para aprender más sobre la historia de Cerdeña. Este pequeño museo te enseñará mucho en poco tiempo. Didáctico y bien hecho, aunque no es muy grande.