Visitar el Parque nacional de Arusha
Situado al noreste de Tanzania, a poca distancia de la ciudad que le da nombre, el Parque nacional de Arusha suele quedar a la sombra de sus famosos vecinos como el Serengeti o el Kilimanjaro. Sin embargo, este pequeño rincón de naturaleza de 137 km² tiene argumentos de sobra para cautivar a quienes buscan una primera toma de contacto con las tierras tanzanas.
Un abanico de paisajes en una superficie reducida
Lo primero que sorprende es la asombrosa variedad de sus escenarios. En menos de una hora de trayecto, pasarás de la selva tropical densa del monte Meru (4.566 m de altitud) a los lagos alcalinos de Momella, donde habitan flamencos rosas. Más al sur, la caldera de Ngurdoto y sus laderas cubiertas de hierba forman un anfiteatro natural de una belleza singular. Esta diversidad de paisajes permite realizar rutas variadas, en un entorno menos árido y mucho más frondoso que el de otros parques nacionales.
Una fauna discreta pero presente
No esperes ver los Cinco Grandes de un solo vistazo. Aquí la magia reside en los detalles. Si bien es sencillo observar jirafas, búfalos y cebras en las llanuras, a veces hace falta paciencia para localizar a los colobos guereza ocultos en las copas de los árboles o a los dik-diks que aparecen de forma fugaz en los senderos.
El parque es también un paraíso para los ornitólogos: se han registrado más de 400 especies de aves, entre las que destacan el majestuoso cálao piquirrojo o los grupos de turacos de colores intensos.
Actividades para viajeros activos
A diferencia de otras reservas donde el visitante permanece confinado en un todoterreno, el parque de Arusha se explora también a pie o en canoa. Acompañado por un guarda forestal armado, es posible recorrer las laderas del monte Meru o realizar una caminata por el bosque primario, atento a los sonidos de los monos y el canto de las aves. Los paseos en canoa por los lagos Momella ofrecen una perspectiva tranquila y diferente de la fauna local.
Para los más deportistas, el ascenso al monte Meru en varios días supone un reto menos concurrido, pero igual de impactante que el monte Kilimanjaro.
El Parque nacional de Arusha: una sorpresa. Más pequeño, pero súper variado: bosque, lagos, volcanes, jirafas a lo lejos. No esperas ver tanto en tan poco tiempo. Es tranquilo, verde, fresco. Perfecto para empezar un viaje con calma. Una especie de aperitivo antes de los grandes parques.