Visitar el puerto de Athinios
En las Cícladas, Santorini es única. La isla principal de un archipiélago que comprende otras cuatro cuenta con una tierra volcánica que ofrece un entorno vertiginoso, compuesto por acantilados cuyas cumbres y a veces laderas acogen pueblos de un blanco resplandeciente. Es este espectáculo tan impactante el que marca el primer encuentro con sus visitantes; entre los ferris, la magia de Santorini opera sin matices. El puerto de Athinios acoge cada año a 12 millones de turistas, aunque también funciona uno más pequeño en Fira, la capital.
Dos puertos para una isla
Como suele ocurrir en Grecia, varias denominaciones designan un mismo lugar. El puerto de Athinios no es una excepción, ya que algunos lo llaman el puerto nuevo o el puerto de Thira. Es el único que recibe a los ferris de pasajeros y no da abasto durante la temporada alta, a pesar de su pequeña capacidad de recepción. El éxito de Santorini tiene su reverso. De hecho, los numerosísimos barcos procedentes de El Pireo, en Atenas, y de las demás islas de las Cícladas se mezclan y la multitud es constante, una impresión que refuerza la presencia de una única terminal. Conviene llegar antes de la hora de salida para evitar contratiempos. Situado a 8,5 km de Fira, la capital, en la vertiente oeste de la isla, ofrece un primer vistazo de los atractivos de Santorini. La roca volcánica le sirve de telón de fondo y, en su corazón, serpentea una carretera de curvas cerradas e hipnóticas. Algunos restaurantes y tiendas animan un sitio que, en el fondo, cumple una función puramente práctica.
Más típico, el puerto viejo de Fira, llamado también puerto Skala, se encuentra en la caldera. Aquí es donde los cruceros trasladan a sus pasajeros en lanchas que atracan en el muelle. Para subir a lo alto del acantilado, se puede elegir entre una escalera de 600 peldaños o un teleférico.
Horarios
Abierto 24 h
*Información sujeta a cambios
Es una parada obligatoria durante un viaje por las islas griegas, pero me llevo un mal recuerdo. Ferries y turistas por todas partes. Muy pocos carteles explicativos para encontrar el camino. Quería coger un taxi para ir a mi hotel, sin embargo, renuncié rápido porque los precios olían a estafa. Les aconsejo optar por el autobús. Hay mucha espera en verano, pero al menos no les engañarán.