Visitar los Jardines de la Bienal
En una ciudad donde el agua y la piedra definen cada rincón, Venecia revela una faceta sorprendentemente verde a través de una red de parques que funcionan como oasis inesperados. En pleno centro histórico, dentro del barrio de Castello, los Jardines de la Bienal, conocidos antiguamente como Giardini Pubblici (Jardines Públicos), conforman un remanso de paz donde la naturaleza sirve además como escenario para la prestigiosa Bienal de Arte de Venecia. Situados a orillas del Bacino di San Marco, representan el refugio natural de la zona sur de un barrio con mucha personalidad.
Un pulmón verde entre arte y arquitectura
Cuando Napoleón ocupó la ciudad en 1797, su plan de reestructuración urbana incluía la creación de espacios verdes para fomentar un estilo de vida saludable, aunque para ello tuviera que demoler el convento de San Domenico y varias iglesias. El arquitecto Giannantonio Selva fue el encargado de diseñar el trazado, combinando elementos del jardín italiano con otros del estilo inglés tras drenar las zonas pantanosas. Desde principios del siglo XIX, un área de 65 000 m² quedó abierta al público. Este vasto parque se recorre a través de senderos tranquilos a los que se accede por la Via Garibaldi, cuya entrada está custodiada por la estatua del general.
El monumento a este héroe de la unificación italiana no es el único elemento que destaca entre los árboles. Numerosas esculturas jalonan el paseo, reafirmando que el arte en Venecia nunca está lejos. En los Giardini, esta presencia es constante, ya que treinta pabellones internacionales de la Bienal se encuentran instalados aquí desde la primera edición en 1895. Algunos edificios fueron proyectados por arquitectos de renombre como Josef Hoffmann o Gerrit Rietveld, destacando construcciones con líneas trapezoidales como el pabellón de Finlandia. Recorrer estos edificios añade un interés arquitectónico único a este enclave que se extiende entre el Arsenale y la isla de Sant'Elena.
Dada la falta de espacio en el centro de Venecia, no esperas encontrar un parque... y sin embargo, está este, justo detrás de la basílica. Árboles, flores, senderos para pasear, el canal que fluye justo al lado, farolas que te dan un poco de luz cuando se pone el sol. Una bonita sorpresa