Visitar el Teatro La Fenice
Junto a la Scala de Milán, es sin duda el recinto operístico más mítico de Italia. El Teatro La Fenice es una leyenda donde los estrenos mundiales suponen tanto un reto como un regalo para artistas y espectadores. Referente absoluto en el arte lírico, su arquitectura es una obra maestra cuya ornamentación fascina desde 1792. Una visita deslumbrante, en pleno centro de Venecia, que maravilla a los aficionados a la ópera y a la cultura, pero también a los amantes de la belleza pura y de los espacios suntuosos.
Un Fénix reconstruido en su mismo esplendor
Su fachada neoclásica no es la más ostentosa del barrio de San Marco, aunque sus escalinatas y columnas despiertan escalofríos por su carga histórica. El sobrio edificio no anticipa la opulencia que reina en su interior. El Teatro La Fenice es un cuadro vivo, decorado con oro, azul y rojo. La sala principal impresiona desde el parqué hasta el techo, donde reina una lámpara espectacular. La decoración roza la orfebrería. Sus 170 palcos y sus balcones dominan el conjunto a lo largo de cinco niveles, y fue en 1808 cuando se añadió el palco de honor. Con un total de 1500 plazas, de las cuales 850 se sitúan en la planta baja, es uno de los teatros más bellos del mundo. Ha visto nacer obras maestras como La Traviata de Verdi, La Bohème de Leoncavallo, o las creaciones de Rossini y Stravinsky. Ópera italiana, obras modernas, conciertos de música clásica, ballets y piezas teatrales se suceden en este marco fabuloso, cargado de historia. Ningún lugar ha hecho honor a su nombre como La Fenice. Construido originalmente para sustituir al Teatro San Benedetto, arrasado por un incendio, fue reconstruido tras ser devorado por las llamas durante tres días en 1836. Este Fénix renacería de sus cenizas una vez más en 1996 tras un incendio provocado. Reconstruido de forma idéntica, es un tesoro histórico y un centro cultural de valor incalculable.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Este teatro de ópera es realmente magnífico. Os recomiendo encarecidamente visitar el interior que, en mi opinión, es todavía más bonito que el exterior. Se organizan visitas guiadas con regularidad. Aunque no podáis ver ningún espectáculo, siempre podéis asistir a una visita del interior que realmente merece la pena. Es uno de los teatros de ópera más bonitos que he visto.