Visitar el Museo Alsaciano
En el número 23 del quai Saint-Nicolas (muelle de San Nicolás) de Estrasburgo, muy cerca de la place du Corbeau (plaza del Cuervo), se encuentra un museo singular. Este espacio revela el modo de vida de los alsacianos entre los siglos XVII y XX, sirviendo como testimonio tangible de una historia y una cultura propias.
Historia
En 1898, impulsados por Charles Spindler, un grupo de artistas decidió crear la "Revue alsacienne illustrée". El contexto era particular, ya que por entonces Alsacia formaba parte del Imperio alemán. Esta revista funcionó como una biblia de la cultura local, recopilando artículos sobre el patrimonio, escritos en dialecto, crónicas culturales y descripciones de lugares emblemáticos. La edición de abril de 1900 mencionó por primera vez un proyecto de museo etnográfico. En noviembre de 1902 se celebró la asamblea general constituyente y, con el capital recaudado, se compró el inmueble del 23 quai Saint-Nicolas en 1904.
El museo abrió sus puertas el 11 de mayo de 1907 en un ambiente festivo. Para la inauguración se recreó una kermesse villageoise (verbena de pueblo) donde los asistentes vistieron trajes tradicionales y se instalaron puestos de productos regionales.
Debido a que el Museo Alsaciano era considerado demasiado francófilo, el inicio de la Primera Guerra Mundial sirvió como excusa para que pasara a estar bajo control estatal.
Georges Klein, quien ejerció como conservador entre 1969 y 1985, no solo amplió las colecciones, sino que permitió que el museo se extendiera hasta los números 24 y 25 del mismo muelle.
El Museo Alsaciano
El museo cuenta con 1600m² de espacio de exposición, por lo que resulta imposible mostrar los cincuenta mil objetos que conforman su colección completa. Solo una décima parte se exhibe al público, organizada por temáticas.
Durante la visita, podrás descubrir la vida doméstica alsaciana, los momentos clave de la sociedad local, una galería dedicada a los juegos y juguetes y una sala centrada en los distintos savoir-faire locaux (oficios artesanales locales).
Una inmersión directa en los recuerdos de Alsacia.
Situado en una bonita casa antigua de entramado de madera, este pequeño museo es un testimonio del estilo de vida alsaciano. Muebles, ropa y objetos de artesanía se mezclan para sumergirnos en el día a día de las familias.
Me gustó mucho esta inmersión en el folclore franco-alemán. Hice el recorrido en una hora y salí con una mejor imagen de la vida doméstica y social de Alsacia. El museo no es imprescindible, pero lo recomiendo por su entorno típico y sus colecciones únicas en la ciudad.