Visitar la Playa de Elia
Las playas de Miconos han convertido a esta isla en uno de los destinos más buscados del Egeo. Sin embargo, su fama no se limita al sol y al mar. Como tierra de celebraciones y festivales, posee un espíritu cosmopolita que celebra la libertad. A unos diez kilómetros al sureste de la capital, la playa de Elia apuesta por la calma y el descanso, ofreciendo un refugio en un entorno habitualmente conocido por su bullicio. Es una muestra perfecta de los elementos que hacen de Miconos un lugar de vacaciones con identidad propia.
Un remanso de paz y un espacio inclusivo
Destacar no es sencillo cuando los arenales de ensueño se suceden uno tras otro. Sin embargo, la playa de Elia suele aparecer en los primeros puestos de las listas de las más bellas de la isla. En esta bahía de carácter, la arena fina y dorada se extiende a lo largo de la costa, creando un contraste con el turquesa de las aguas del mar Egeo. El paisaje está dominado por acantilados y colinas de relieve accidentado, cuya aridez añade un atractivo especial al entorno. Gracias a esta barrera natural que protege del viento, el mar se mantiene cálido y tranquilo, algo que agradecen especialmente las familias. Lejos de los puntos más ruidosos donde la fiesta puede interrumpir la paz, esta playa es el lugar ideal para el relax sin renunciar a los servicios básicos, ya que cuenta con opciones de restauración y bebidas. Se ofrecen tumbonas y sombrillas, aunque su uso implica un coste adicional. En la misma zona, un centro de deportes acuáticos permite realizar actividades como esquí acuático y moto de agua, además de organizar excursiones en barco. Elia se divide en dos secciones bien diferenciadas. Hacia la derecha, una bandera arcoíris señala el espacio frecuentado por el colectivo gay. En esta pequeña cala, una zona nudista completa la oferta de una playa polifacética.
Horarios
*Información sujeta a cambios
Una playa que podría haber tenido mucho encanto, pero está tan frecuentada, tan llena de tumbonas y otros chiringuitos, que no te sientes para nada en contacto con la naturaleza. Una pena.