Qué saber sobre Wizz Air, la aerolínea de bajo coste húngara
Orígenes y creación de la empresa
Wizz Air fue fundada en septiembre de 2003 por József Váradi, antiguo director ejecutivo de Malév Hungarian Airlines. El propósito era establecer una aerolínea de bajo coste centrada en Europa central y oriental. Su primer vuelo tuvo lugar el 19 de mayo de 2004, conectando Katowice con Londres Luton, justo después de la entrada de Polonia y Hungría en la Unión Europea.
Una aerolínea de bajo coste con alcance internacional
En la actualidad, Wizz Air ofrece conexiones a cerca de 200 destinos en Europa y otras regiones, operando desde 33 bases repartidas en 16 países, entre ellos Albania, Austria, Bulgaria, Chipre, Hungría, Italia, Lituania, Polonia, Rumanía, Serbia, Reino Unido y los Emiratos Árabes Unidos. La compañía gestiona una flota moderna de más de 200 aviones Airbus A320 y A321, con una edad media de 4,3 años, orientada a ofrecer tarifas reducidas sin renunciar a una alta eficiencia operativa.
Estrategias y reconocimientos
Wizz Air mantiene sus costes operativos al mínimo mediante un uso eficiente de su flota y priorizando aeropuertos con tasas de aterrizaje y despegue más competitivas.
La aerolínea ha recibido distinciones por su seguridad y sostenibilidad, situándose entre las diez compañías más seguras del mundo según airlineratings.com y siendo galardonada como Compagnie aérienne de l'année (Aerolínea del año) en los Air Transport Awards de 2019 y 2023. Asimismo, ha sido nombrada Compagnie aérienne à bas coût la plus durable (Aerolínea de bajo coste más sostenible) en los World Finance Sustainability Awards desde 2021 hasta 2023.
Diferenciación y perspectivas
Wizz Air destaca por su compromiso con el medio ambiente, al operar con una de las intensidades de emisiones de carbono más bajas del sector. La empresa tiene planes de expansión tanto en su red como en su flota, con un pedido pendiente de cerca de 300 aeronaves, incluyendo modelos A321XLR de mayor autonomía. Esta hoja de ruta busca consolidar su presencia en los mercados europeos y de Oriente Medio, manteniendo siempre su esencia de compañía de bajo coste.
Primera impresión muy negativa: vuelo de ida, previsto a las 9:30, anunciado con un retraso de 2 horas, y al final fueron 4 horas de retraso. En ese momento, ni una explicación y un vale de 5 EUR para comprar un cruasán.
Afortunadamente, sabía que en estas situaciones, la ley europea exige una compensación de 250 EUR. Ninguna comunicación por parte de la compañía sobre este DERECHO. Imagino que muchos pasajeros se lo perdieron.
Lado positivo: después de hacer el trámite en su sitio web, recibí mi transferencia en 8 días.
Otra mala sorpresa: al llegar a Budapest, me doy cuenta de que la maleta está dañada: una pata fue arrancada, dejando 2 tornillos al aire libre para arañar todo lo que pase. Según la web de la compañía, hay que obtener en el aeropuerto un formulario específico para presentar una reclamación. Quise pedirlo en el vuelo de vuelta, pero resulta que no hay mostrador de Wizz Air. Le pregunto a un empleado del aeropuerto que me da un número interno al que llamar desde una cabina telefónica. Lo intento, y me sale un contestador en húngaro. Cuelgo y dejo de perder el tiempo.
De vuelta en Francia, presento una reclamación en su web. La primera respuesta es que hace falta ese famoso formulario que se obtiene en el aeropuerto y una factura del reparador. Pensé de verdad que se iban a escudar en la falta de formulario para librarse de su responsabilidad. Finalmente, obtuve el reembolso de mis gastos de todas formas, insistiendo un poco.
Lo que saco en claro: el servicio de atención al cliente es reactivo, pero para nada proactivo, y las instrucciones en su web en caso de reclamación no son claras.
PD: no sé si habrá influido, pero avisé al servicio de atención al cliente de que esperaba a ver cómo resolvían mi problema para publicar una opinión en Avygeo ;)