Transavia, la aerolínea de bajo coste de Air France
¿Sabías que Air France cuenta con su propia compañía de bajo coste? Se trata de Transavia, la filial francesa de la aerolínea Transavia Hollande, fundada en 2007 y propiedad al 100 % del grupo Air France-KLM. Su objetivo es claro: competir con las aerolíneas de bajo coste ya establecidas en el mercado y atraer a un público joven y dinámico que busca viajar a precios ajustados sin renunciar a la calidad del servicio.
Y qué mejor manera de captar a este viajero que ofreciendo una amplia selección de destinos a precios muy competitivos. Con tarifas aproximadamente un 40 % inferiores a las de Air France, esta aerolínea de bajo coste opera más de 120 rutas hacia Francia, Europa y la cuenca mediterránea (Bastia, Barcelona, Lisboa, Madrid, Dublín, Nápoles, Santorini, Luxor...). Todo ello mediante vuelos regulares de media distancia y vuelos chárter que despegan desde París-Orly, Nantes, Lyon, Montpellier y, recientemente, desde Toulon, Rennes o Toulouse.
Valores sólidos y un compromiso reconocido
Transavia conecta todos estos destinos gracias a su moderna flota de 71 aviones Boeing 737-800, con los que busca acelerar su transición ecológica. Reducir su huella de carbono y eliminar los plásticos de un solo uso son algunas de sus prioridades para los próximos años.
La compañía mantiene intacta su identidad y valores, centrados en la calidad de sus servicios, la cercanía de sus tripulaciones y la innovación. Este enfoque le ha valido numerosos reconocimientos, como ser elegida 2ª mejor aerolínea de bajo coste europea en 2023, recibir el sello Meilleure Enseigne 2022 de la revista Capital o el premio Traveller Trust de Skyscanner en 2019.
Transavia también destaca por sus herramientas digitales intuitivas y un servicio transparente que facilita la reserva, el registro y el viaje sin complicaciones.
Más allá de los vuelos
Por último, entre sus diversas propuestas, Transavia ofrece servicios adicionales más allá del transporte aéreo, como la reserva de hoteles, taxis, traslados o alquiler de coches, consolidando así su posición en el mercado europeo.
El avión no es en absoluto nuestro medio de transporte habitual cuando viajamos. Como Grecia y Atenas no están fácilmente al alcance de las ruedas, con un grupo de amigos optamos por la compañía Transavia, tanto para la ida como para la vuelta. En la ida, un pequeño retraso en la salida no generó ninguna incidencia a nuestra llegada a Atenas. En la vuelta, el comandante nos fue presentando los lugares que sobrevolábamos, a veces con muchos detalles. Fue el bautismo del aire para mi mujer y mi hija en el viaje de ida, y el personal de a bordo estuvo muy atento con ellas. Al bajar del avión, les entregaron un diploma firmado por cada miembro de la tripulación. Elegiremos Transavia con los ojos cerrados para nuestro próximo vuelo, de una duración similar al primero.